
Además de su patrimonio prerrománico, Oviedo tiene otra seña de identidad cultural: sus calles funcionan casi como un museo de escultura al aire libre, con casi un centenar de piezas repartidas por el centro. Esto es lo que no te puedes perder.
Una de las esculturas más fotografiadas de la ciudad es la estatua de Woody Allen, instalada en 2003 tras la visita del director a Oviedo en 2002 para recoger el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Allen quedó tan encantado con la ciudad que llegó a describirla como una de las más bonitas del mundo, y el Ayuntamiento decidió dedicarle esta escultura de tamaño real.
Otras dos de las esculturas más conocidas del Casco Antiguo son la de La Regenta, homenaje a la protagonista de la novela de Leopoldo Alas “Clarín” ambientada en un Oviedo apenas disimulado bajo el nombre de “Vetusta”, y la de Mafalda, el personaje de cómic argentino de Quino, también presente en las calles del centro.
En la calle Pelayo se encuentra “Culis Monumentalibus”, una de las obras más comentadas del escultor Eduardo Úrculo, con un título que no deja mucho a la imaginación. En la plaza de la Escandalera, la “Maternidad” de Fernando Botero aporta las formas características del artista colombiano al paisaje urbano de la ciudad.
No hace falta planificar mucho para verlas: la mayoría están repartidas por el Casco Antiguo, así que un paseo desde Jovellanos 14 hacia el centro va cruzándose con varias de ellas casi sin buscarlas.
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